El Calderí- El tren de Mollet a Caldes de Montbuí.

Los primeros vestigios encontrados en Caldes se remontan al neolítico (3500 ac). La fundación como tal de esta población se inició con la llegada romana, quienes crearon lo que sería una primitiva estación balnearia en busca de curas y tratamientos mediante las propiedades de sus aguas, siendo esta el epicentro de lo que se desarrolló como casco urbano (se baraja que el nombre romano de la población pudo ser Aquae Calidae, aunque hay quienes se lo aportan a Caldes de Malavella (Girona).
A partir de ese momento y sobretodo entrada la edad media, el municipio se consolidó como un importante centro comarcal, instaurándose a principios del siglo XII tuvo un mercado semanal y jurisdiccional.
Entre los siglos XIII y XIV, empezó a denominarse “de Montbui” por su proximidad a la baronía de los señores de Montbui, siendo ya un asentado centro comercial.
La vitalidad de la población se puso de manifiesto a lo largo del siglo XVI con el inicio de diferentes obras urbanas, como la construcción del nuevo ayuntamiento, la remodelación del hospital medieval y la construcción de la nueva iglesia parroquial.
Tras las guerras de los Segadores y de Sucesión (1701 hasta la firma del tratado de Utrecht en 1713) Caldes entró en una decadencia de la que no se recuperó hasta el siglo XIX.

Recorrido del tren de Mollet a Caldes. Fuente: “El tren de Caldes”-C. Salmeron

Tal como sucedió en sus orígenes, la prosperidad volvió al municipio procedente de las aguas termales. El impulso económico acabó el 17 de julio de 1880 con la inauguración de la línea del ferrocarril (de ancho ibérico) partiendo desde Mollet hasta la localidad, inicialmente la concesión bajo subasta fue a manos de Ramón Oños quien fundó la “Compañía del Ferrocarril servido por fuerza animal de Mollet a Caldas de Montbuy”. Pasando a ser en diciembre de 1881 propiedad de la Compañía Española de Ferrocarriles Económicos.

Estación de Caldes de Montbuí
Estación de Caldes de Montbuí

Conocido como el “Calderí” en sus 16 km de recorrido además del tránsito de personas desempeñó una enorme labor en el tráfico de mercancías, en especial, el transporte de piedra de la pedrera del Remei con destino Barcelona (para su uso en el adoquinado), sin dejar al margen: tejidos, grano, leche….

En su recorrido tuvo cinco estaciones: Caldes, Palau de Plegamans, Gallecs, Sta Perpètua y Mollet.

Estación de Palau de Plegamans

Las tarifas de los billetes estaban establecidas en tres categorías: 1ª, 2ª y 3ª.

Para tener una referencia del precio, ir al cine costaba 1 pta, 1 paquete de tabaco 1.50 ptas o 1 docena de huevos 3.67 ptas.
Para tener una referencia del precio en el año 1931, ir al cine costaba 1 pta, 1 paquete de tabaco 1.50 ptas o 1 docena de huevos 3.67 ptas.

Tras muchos cambios de propietarios en su gestión, e innumerables aportes económicos en 1939 la línea se cerró -para desmantelarse en su totalidad años más tarde. La crisis de los balnearios y el emergente transporte en camiones y autobuses, siendo este mucho más rápido que el tren a vapor, dieron el punto y final a 59 años de trenes en Caldes.

Fuentes: 1, 2, 3

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La estela ibera de Sta. Perpètua de la Mogoda.

Estela funerária del siglo II – I aC. Con una inscripción ibèrica encontrada en Santa Perpètua de la Moguda (Barcelona)

La Edad del Hierro es el período en el cual se descubre y populariza el uso de este metal  para la elaboración de utensilios cotidianos y armas. Además de este cambio tecnológico se dieron también de índole cultural (cambios en la agricultura, creencias y estilos artísticos). Una de las características mas importantes de esta época fue la escritura ibérica o signario ibérico, que gracias a los estudios de Manuel Gómez Moreno (1870-1970) en 1922, se pudo descifrar al cotejar los símbolos iberos con letras y sílabas del alfabeto castellano actual. La labor de Gómez Moreno nos permite leer los escritos iberos pero sin llegar a entender lo que expresan.

En Santa Perpètua de la Mogoda queda constancia del paso de la cultura ibera, entre otras cosas, mediante una estela de piedra de 107 x 0,52 x 0,30 m que data aproximadamente del siglo II aC; esta fue localizada en el pequeño bosque de Can Soldevila en el año 1939 siendo una pieza de gran valor historico.

Según las conclusiones oficiales basadas en los estudios de Gomez Moreno, en la estela vendría a poner lo siguiente (con alguna variación):

1. S TA N E S E  2. I N TA N E S  3. E BA N E N A  4. U R U N I N GI CA  5. O R TI N S E  6. I GI CA SI BA  7. N TI I

O esto:

]S)TANES’(E / ]INTANES’ / EBANEN : A / URUNINGIKA / ORTINSE / IGIKA : SIBA / NTII

Por el momento de forma oficial tan sólo se puede transcribir lo reflejado en la piedra, pero sin darle un significado a ello.

OTROS TRABAJOS.

Según las teoría de Jesús Rodriguez Ramos, existe una relación de la lengua ibérica con el euskera al apreciarse su parentesco fonético (suenan igual). Aún sin ser una teoría aprobada hay ciertas similitudes entre ambas lenguas como, por ejemplo, la palabra ibérica ekiar, en vascuence egin, que, tanto en una lengua como en la otra, significan hacer. Otros ejemplos serían:  iltir e ili, que en ibérico significa ciudad y que en vasco siendo iri significa lo mismo. En ibérico el término salir, sari en vasco actual y sali en antiguo, significan dinero.

Según lo obtenido por Rodriguez Ramos la estela de Santa Perpètua de la Mogoda diría lo siguiente:

(Bas)tanes’e (?)intanes’ ebanen. Aurunin-kika Ortinsei-kika si-(e)bantii = De Bastanes, (?)intanes lo erigió. A los Aurunin y los Ortinsei (Se consagró)

Los Aurunin y los Ortinsei serían dioses.

Otra persona que estudió los textos ibericos apoyándose con el euskera para su traducción fue Alexandre Eleazar, este llegó al resultado de que lo conocido como Ibérico era una lengua llamada Elengoa

Según Eleazar la estela se traduciría así:

ERATXI AINTZA ERAIKI AIN ANTXIÑATAR INTZINI ITU EDEZ RA ION AÑENEKO ELI GORA BE ENTZUTE ANEIZKO ELIZ ITU ATZEN EGIN NAI-IZAN

“¡Adheriros a la Gloria que nuestros antepasados hicieron levantar bien alto! ¡Se acabó de gemir! La herejía de Râ se irá con las maldicientes muchedumbres… ¡Arriba los Be famosos con su Iglesia milenaria¡ Quieren acabar con ella definitivamente”.

Eleazar concluye por medio de sus estudios que, el texto esculpido en la piedra relata una batalla ocurrida en el lugar dónde se encontró. Llamándose  en aquellos tiempos la población Betikotu Amoguda.

-Sea real o ficción lo que exponga esta estela, no deja de ser un gran misterio-

Los bandoleros de la Serra de l’Obac

El camino real del Coll de Daví comunicaba Manresa con Barcelona atravesando el Llobregat por el Pont de Vilomara y subiendo por las cimas de la sierra del Obac, dentro del macizo de Sant Llorenç del Munt y l’Obac, para descender luego por la riera de las Arenas hasta Matadepera, Sabadell para finalmente acabar en Barcelona.

Durante muchos años en este lugar se instalaron y merodearon  una gran cantidad de bandoleros. Por antonomasia, Joan Sala i Ferrer, alias Serrallonga, es el mas conocido de todos los bandoleros catalanes, aunque  también  otros dejaron su rastro por estas tierras.

Uno de los legendarios bandoleros de l’Obac, aunque entremezclado entre la leyenda y el imaginario popular fue Capablanca. De este se desconoce su nombre y tan sólo se sabe (según la tradición oral) que fue un humilde y honrado labrador quien trabajaba de mozo en diferentes masías. La leyenda cuenta que un día cobró todo el salario de un mes y decidió ir a Manresa, poco antes de llegar a su destino, un grupo de bandoleros lo asaltaron y le robaron todo lo que llevaba.

A consecuencia de perder en un “abrir y cerrar de ojos” lo que con que tantos sudores había reunido, juró que nunca mas no volvería a ganarse el sueldo de una manera honrada. Desde aquel día viviría como aquellos bandoleros que se habían apoderado de su dinero.

Su método para adueñarse de lo ajeno es lo que le dio su sobrenonbre, en su indumentaria portaba un pedernal y una capa blanca. Este dejaba extendida la capa blanca en medio del camino real y trepaba a una roca o a un árbol, esperando escondido a ver quien pasaba. Los viajeros que circulaban por el camino ya sabían que hacer, estando obligados a dejar todas las pertenencias, para no tener otras consecuencias mayores por parte del bandolero que los estaba vigilando desde su escondite.

Nadie sabe cómo terminó la vida de Capablanca y es uno (entre otros) de los misterios que esconde la serra de l’Obac.

Otro bandolero de la zona fue el Miga Gaita, pero este actuaba sólo por la zona de Vacarisses. Cuenta la leyenda que  sólo se afeitaba media cara para que nadie le reconociese. De forma similar al  Capablanca, el misterio rodea la vida de este bandolero.

Gabriel Torrent de la Goula, fue inicialmente cazador de bandoleros. Por cada bandolero que arrestaba cobraba grandes cantidades de dinero. Aunque normalmente Torrent llevaba  a buen puerto todos sus propósitos, hubo un bandido que siempre se le escapó, este era Perot Rocaguinarda. Finalmente, cansado de ir a su captura decidió cambiar de bando, y desde entonces se le conoció como Trucafort.

Se tiene constancia que consiguió reunir una partida de treinta y cinco hombres y que el año 1615 pasó por el Hostal de la Barata, donde comieron él y sus hombres. En una de sus acciones consiguieron mucho dinero mediante el secuestro de un pagès de Cerdanyola. Después de robar varias masías de Barcelona y Montcada se fue a refugiar en la Pobla de Lillet. Trucafort continuó con la vida de bandolero hasta el año 1616, cuando le capturaron en Sant Esteve d’en Bas, donde lo torturaron salvajemente. Fue trasladado a Barcelona y lo descuartizaron.

Otros que sembraron el miedo por el camino real fueron los hermanos Ramona d’Avinyó. Eran tres hermanos: Jerónim, Fermí y Perot. El 10 de junio de 1616, el Sometent de Manresa se movilizó para arrestarlos, llegando hasta el Mas Oliva, en Santa Eugenia de Relats. Una vez allí, la propietaria les indicó a los captores dónde podían encontrar los bandoleros, poco después se produjo el choque entre el Sometent, los hermanos Ramona y Róssic, otro bandolero que les acompañaba. Durante la refriega murió Perot Ramona y su cuerpo fue expuesto públicamente en la plaza de Manresa.

El 9 de julio de 1629  Jerónim Ramona figuraba, con el de Serrallonga, entre los bandoleros más perseguidos del Principado. Su cabeza estaba valorada en doscientas libras (vivo) y cien libras (muerto).
Dentro del grupo de los hermanos Ramona salió Pere Perdiguero. Tras el choque con el Sometent de Manresa pasó a actuar en solitario por la zona de Terrassa y Sant Llorenç de Munt.

El bandolero con mas renombre que actuó por estas tierras fue Perot lo Lladre.Se llamaba Perot Rocaguinarda, nacido en Oristà el 18 de diciembre de 1582 fue el quinto de siete hermanos de una familia acomodada. Desde muy joven se vio inmerso en luchas contra los cadells, quieres eran miembros de  uno de los dos bandos -nyerros y cadells- en que estaba dividida la nobleza catalana del siglo XVI. Los primeros defendían los derechos de los señores, mientras que los segundos defendían los derechos de los campesinos y ciudadanos.
Perot pasó a ser un forajido por una situación ocurrida en Noviembre de 1602, estando trabajando en Vic y al pasar por delante del palacio obispal, fue herido por la guardia, una vez curado de sus heridas decidió convertirse en bandolero.

La primera acción de Perot fue atacar el palacio obispal. Durante diez años fue el bandolero más temido del Principado. Entre 1605 a 1609 las campañas contra él estuvieron dirigidas por el gobernador general de Catalunya, Joan de Queralt i de Ribes, barón de Puigverd. Perot era un hombre querido por el pueblo y odiado y temido por las autoridades y sus enemigos.
En el año 1609 pusieron precio a su cabeza por valor de: mil libras (vivo) y quinientas (muerto).

Como curiosidad, Miguel de Cervantes lo hizo aparecer en la segunda parte de El Quijote con el nombre de Roque Guinart y también aparece en La cueva de Salamanca del mismo autor.

Perot Rocaguinarda o Perot lo Lladre emigró a Nápoles, teniéndose constancia de que aún estaba vivo en el año 1635.